El yoga es una actividad cardiovascular suave que pone a punto el corazón y oxigena los órganos. Pero, ¿qué hace con los michelines?
“La alternancia de contracción y estiramiento de los músculos aumenta el flujo sanguíneo e incrementa por ello el ritmo cardíaco a través de la compresión y expansión de las venas”, explica Macarena Cutillas, directora de Californian Hot Yoga, y maestra del estilo vinyasa. “Si además lo practicamos en una sala caldeada a 42⁰, como el hot yoga o bikram, la frecuencia cardíaca será superior: no solo hay que hacer frente a las demandas musculares, sino también a la refrigeración corporal”, previene.
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