
El calor calienta nuestros músculos y hace posible que profundicemos más en nuestra práctica, manteniéndonos a salvo y permitiendo trabajar todas las estructuras del cuerpo con el menor riesgo de lesiones, siendo además terapéutico para estas.
Favorece la pérdida de peso pues el calor acelera el metabolismo y ayuda a quemar grasa con más eficacia.
Sudar ayuda a desintoxicar el cuerpo, purificándolo mediante la eliminación de toxinas a través del órgano más grande que poseemos, la piel. Dejándola limpia, brillante y tersa.
La sangre se vuelve más ligera ayudando a la circulación.
Nos proporciona mayor libertad de movimientos puesto que potencia la flexibilidad y hace que nuestros músculos y tendones se vuelvan más elásticos en menos tiempo, observando el efecto de su trabajo mucho antes.
Aprendes a usar el poder de la concentración, el autocontrol y la determinación.
El calor moldeará tu cuerpo como el fuego forja una espada y liberará tu mente purificándola.
