Ser profesor de Yoga conlleva mucha responsabilidad, además de enseñar posturas. Convertirse en profesor es un experiencia transformadora que te permite entregar el tesoro del antiguo arte del Yoga a otros.
Hay un equilibrio más allá de las asanas, el equilibrio que ayuda a mantenerte positivo, te permite estar presente y sentirte centrad@.
Hay mucha diferencia entre un maestro de yoga y un instructor de yoga. Un instructor, como su nombre indica instruye cómo hacer posturas, mientras que un maestro te enseña el por qué. Un verdadero profesor de Yoga te eleva tu propio poder, no el suyo poniéndose en un pedestal. Un verdadero maestro, no te da lo que te gusta o te fomenta lo que mejor se te da, sino que te proporciona lo que necesitas en cada momento para aliviar el sufrimiento y conocerte a ti mism@.
Un maestro de Yoga sólo está compartiendo información, información que no es suya, que no es de nadie. Que simplemente pasa a través de uno para poder llegar de un espíritu afín a otro, es un intercambio de energía entre maestro y estudiante, que si se hace honestamente, correctamente, mantiene vivos a todos los maestros que nos precedieron, a la antigua tradición del Yoga y a todos los que la cuidamos para ser mejores cada día.
Namaste yoguis y yoguinis, alumnos, profesores, y a todos los que participáis en esto.
— Macarena Cutillas