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Postura Anjaneyasana baja / Estocada baja

23 de marzo de 2020


Cuando realizamos Anjaneyasana, una de las piernas se estira hacia atrás, como si fuese el rabo de un mono, mientras curvamos la espalda con los brazos levantados. De esta manera, estiramos el músculo iliopsoas, un músculo que recorre la cavidad abdominal y la parte interna del muslo.


Este músculo está dividido en dos partes: el psoas (mayor), desde la mitad de la espalda hasta la cadera, y el ilíaco, del sacro para abajo. Es decir, que une dos partes del cuerpo entre sí: el tronco con las piernas.  Pero el iliopsoas no solo sirve para juntar, sino también para flexionarnos y mantenernos erguidos. De hecho, lo podemos localizar sin problemas si sufrimos dolores lumbares. Además, está relacionado con varios órganos, como el diafragma, riñones, uréteres o colon. 


¿Cómo se realiza Anjaneyasana?

Indicaciones paso a paso

Paso 1

Desde Adho Mukha Svanasana o Perro hacia abajo lleva la pierna derecha delante y coloca el pie en el medio de tus dos manos. Asegúrate que el talón esté justo debajo de la rodilla para no cargarla de peso y protegerla. Empuja la rodilla adelantada suavemente hacia delante.

Anjaneyasana baja

Paso 2

Eleva el tronco y deja caer los brazos a los costados girando las palmas hacia fuera. Coloca la pelvis neutra, es decir, curva el coxis hacia dentro y eleva el pubis, mira hacia el suelo un momento y recoge las costillas frontales para que no se disparen hacia delante.


Paso 3

Eleva los brazos por encima de la cabeza separados a la anchura de los hombros y elévate desde los costados, el pecho, la espalda y las puntas de los dedos hacia el cielo.


Paso 4

Puedes variar la postura llevando las manos al suelo en el dragón, baja tanto como puedas sin curvar la espalda. O bien puedes hacer una torsión manteniendo las caderas compactas y neutras y agarrando el pie de detrás con la mano contraria.


Posturas preparatorias

  • Adho Mukha Svanasana
  • Supta padangustasana con la rodilla doblada
  • Parvottanasana
  • Apanasana
  • Ananda Balasana
  • Utkatasana, Virasana

Posturas posteriores

  • Virabhadrasana III
  • Hanumanasana
  • Parivrta Parsvakonasana
  • Virasana
  • Supta Virasana
  • Ashta Chandrasana
  • Virabhadrasana I

Contraindicaciones y precauciones

Los estudiantes con rodillas sensibles a la presión al apoyarla en el suelo, pueden doblar la esterilla para hacerla doble o colocar una manta bajo la rodilla para amortiguar.


Modificaciones

Si te duelen las rodillas puedes apoyar las manos en el suelo y meter hacia dentro los dedos del pie de atrás para que haya menos presión en la rodilla.


Profundizar en la postura

Dobla despacio la rodilla adelantada para profundizar el estiramiento de los flexores de las caderas sin dejar de colocar la pelvis neutra curvando el coxis hacia dentro. Junta las palmas de las manos y presiona una contra la otra


Consejo para principiantes

Para ayudar a fortalecer los brazos en esta postura, enrolla y asegura una correa o cinturón alrededor de los brazos, justo por encima de los codos. Empuja los brazos internos hacia afuera contra esta correa.


Beneficios

Abre los flexores de la cadera, estiramos el psoas y las ingles y moldeamos las piernas. Abre el pecho y estira los costados del cuerpo.


¿Qué significa esta Anjaneyasa

Hace mucho tiempo, cuenta la historia, los bosques de Kishkindha (el actual estado de Karnataka) estaban habitados por un grupo de personas llamadas Vanaras. Estos pobladores forestales, aunque similares a nosotros, tenían el cuerpo cubierto de pelo, además de lucir una larga cola de mono.

Entre los múltiples jefes vanaras, había uno, de nombre Kesari, que estaba casado con Añjanā (Anjana). De esta mujer no sabemos muy bien si era humana o apsara (espíritu femenino de las nubes y las aguas), pero todas las leyendas destacan su gracilidad, devoción y hermosura.

Anjana deseaba con todas sus fuerzas ser madre. No había día que pasara donde no se arrodillara por las mañanas y estirara sus brazos al cielo en anjali mudra  para solicitar un hijo al cielo. Su fervor llamó la atención de Vayu, el dios del viento. Fascinado por su piedad y hechizado por su belleza, derramó unos granos de arroz sobre su cabeza.

El tacto de la gramínea hizo que Anjana, sin moverse ni un ápice, levantara la cabeza para abrir la boca e ingerir el arroz divino (se comió, literalmente, la respuesta), quedándose embarazada al instante. Unos meses después, nacería el anhelado retoño, mitad humano, mitad dios, recibiendo el nombre de Anjaneya. Es decir, «hijo de Anjana». Pero no tardaría en ser conocido por otro nombre…


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